Guía:cómo elegir tu seguro de hogar sin pagar de más

Elegir un seguro de hogar puede parecer sencillo: comparas varios precios, eliges el más económico y listo. Sin embargo, ahorrar en el seguro de hogar no consiste necesariamente en contratar la póliza más barata, sino en pagar únicamente por la protección que realmente necesitas.
Dos viviendas similares pueden requerir seguros muy diferentes según quién viva en ellas, su ubicación, el valor de los bienes que contienen o si se trata de una vivienda habitual, una segunda residencia o un inmueble destinado al alquiler.
Por eso, antes de contratar o renovar tu póliza, conviene revisar algunos aspectos fundamentales.
1. Calcula correctamente el continente y el contenido
Son dos de los conceptos más importantes de cualquier seguro de hogar.
El continente hace referencia, de forma general, a los elementos fijos de la vivienda: paredes, suelos, puertas, ventanas, instalaciones eléctricas, tuberías, sanitarios o elementos incorporados de forma permanente.
El contenido, por su parte, engloba los bienes que tienes dentro de casa: muebles, electrodomésticos, ropa, equipos electrónicos y otros objetos personales.
Calcular mal estos capitales puede tener dos consecuencias: asegurar de más y pagar una prima innecesariamente elevada o asegurar de menos y encontrarte con una protección insuficiente cuando realmente la necesitas.
2. No contrates coberturas simplemente porque “vienen en el paquete”
Los seguros de hogar actuales pueden incorporar numerosas garantías: daños por agua, incendio, robo, responsabilidad civil, rotura de cristales, daños eléctricos, asistencia en el hogar, defensa jurídica y muchos otros servicios.
Más coberturas no significa necesariamente mejor seguro.
Lo importante es analizar cuáles tienen sentido para tu situación. Por ejemplo, las necesidades de una familia que vive todo el año en una vivienda unifamiliar no son las mismas que las de una persona que vive de alquiler o las del propietario de una vivienda arrendada.
Antes de contratar, pregúntate: ¿qué riesgos necesito proteger y cuáles estoy dispuesto a asumir personalmente?
3. Revisa especialmente la responsabilidad civil
Puede que no sea la cobertura que primero te venga a la cabeza cuando piensas en un seguro de hogar, pero la responsabilidad civil puede ser una de las más importantes.
Imagina una fuga de agua en tu vivienda que provoca daños importantes en el piso del vecino. O cualquier otro incidente doméstico por el que puedas resultar responsable frente a un tercero.
En situaciones así, disponer de un capital de responsabilidad civil adecuado puede marcar una gran diferencia. Por eso, antes de comparar dos seguros únicamente por su precio, comprueba también los límites de indemnización y las condiciones de sus coberturas.
4. Si tienes hipoteca, compara también fuera de tu banco
Tener una hipoteca no significa que tengas que contratar el seguro de hogar con la aseguradora que te proponga tu entidad bancaria.
Cuando existe financiación hipotecaria puede exigirse determinada cobertura de daños o incendio sobre el inmueble, pero el Banco de España recuerda que la entidad debe aceptar pólizas alternativas que cumplan los requisitos establecidos.
Aquí conviene hacer números.
Si el banco ofrece una bonificación en el tipo de interés por contratar determinados seguros, compara el ahorro real que produce esa bonificación con el coste del seguro durante el mismo periodo. Una cuota aparentemente más baja no siempre significa que el conjunto resulte más económico.
5. Mira más allá del precio
Dos pólizas que cuestan prácticamente lo mismo pueden ofrecer niveles de protección muy diferentes.
Antes de elegir, revisa cuestiones como los límites de indemnización, las exclusiones, las franquicias, los bienes que requieren declaración específica, las condiciones de asistencia o cómo se valorarán los daños en caso de siniestro.
También es importante entender cómo responde el seguro ante fenómenos extraordinarios. En determinados supuestos, como inundaciones extraordinarias, terremotos o tempestades ciclónicas atípicas, interviene el Consorcio de Compensación de Seguros, siempre que se cumplan los requisitos establecidos y exista una póliza en vigor. Además, la indemnización tendrá en cuenta los bienes, capitales y condiciones recogidos en dicha póliza.
Una razón más para asegurarlos correctamente.
7. Revisa tu seguro cada año
La póliza que contrataste hace cinco años puede no ser la más adecuada para tu situación actual. Una reforma, nuevos electrodomésticos, objetos de mayor valor, un cambio de residencia o simplemente la evolución de las condiciones y precios del mercado pueden hacer recomendable revisar el seguro.
No esperes a tener un siniestro para descubrir qué cubre tu póliza. En Aenus analizamos cada situación de forma personalizada y comparamos alternativas entre más de 30 aseguradoras para encontrar una protección adaptada a las necesidades de cada cliente. Además, revisamos las pólizas en cada renovación para comprobar que siguen teniendo sentido con el paso del tiempo.
¿Te ayudamos?



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